El duelo es el proceso psicológico que aparece después de una pérdida, ausencia, abandono o muerte. No sólo es producido por un fallecimiento, se produce cuando afrontamos una experiencia que significa pérdida de algo que no podemos cubrir. Tiene una dimensión física, cognitiva y psicológica. El proceso emocional de enfrentar esa pérdida y la adaptación a una nueva etapa es lo que constituye el duelo. No es una enfermedad pero puede llegar a serlo si no se elabora de forma correcta. Como toda herida necesita un tiempo para cicatrizar.
Todo proceso de duelo manifiesta cinco etapas o fases:
- Negación: Surge la pregunta ¿por qué a mí?, o la afirmación «no es justo». Puede llevar a un bloqueo y evitar ir al trabajo o seguir con la vida cotidiana. Su duración puede ser de semanas o meses.
- Ira: Lanzamos nuestra rabia hacia los demás y a nosotros mismos. La rabia es un arma de supervivencia que nos ayuda a reaccionar.
- Negociación: Acepto pero he de aparentar que no pasa nada o he de aguantar hasta… Fantasía con poder solucionarlo.
- Depresión o miedo reactiva ante la imposibilidad de solucionar la pérdida o preparatoria, ante una enfermedad terminal. Se produce una tristeza por vacío.
- Aceptación: No hay más remedio que aceptar lo que ha pasado. Si no lo hacemos el proceso puede ser patológico.
El duelo está resuelto cuando reconectamos con la vida diaria y nuestras emociones se encuentran estables entre la tristeza y el cariño. El duelo patológico se produce cuando el sujeto sigue con los síntomas. Una pérdida que no sigue los procesos puede dar lugar a problemas emocionales. La duración puede ser variable entre meses o años. Puede llevar a no seguir con las actividades escolares, laborales o sociales.


